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SUPERVIVENCIA

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La Commedia dell´Arte ha inventado el profesionalismo teatral moderno.

El profesionalismo había desaparecido hacía ya mucho tiempo, desde que el Imperio Romano, abrazando el Cristianismo, procedió a una suerte de revolución religioso-cultural que acabó con todo cuanto fuera espectáculo, así como con el propio concepto de espectáculo.

Se da un vacío que, reducido a su mínima expresión, esto es prolongando al máximo la agonía del teatro profesional romano y remitiéndonos al origen más remoto posible de la Commedia, iría del año 400 al 1530. Durante esos mil seiscientos treinta años, el teatro profesional es absolutamente inexistente y se pierde de él tanto la memoria como el concepto. El teatro como tal reaparece esporádicamente para ser luego “reinventado” con fines religiosos, como extensión de la liturgia oficial, no faltando las formas laicas que son siempre cómicas, con predominio de la farsa.

La “Mercenaria”, o “Zannesca”, o “Improvvisa”, o “Italiana”, o “dell ´Arte” -todas ellas precedidas de “Commedia” en tanto que sinónimo de “Teatro” en absoluto- es el punto de (nueva) partida del trabajo de actor profesional, del profesionalismo, permanente, que inventa al actor y también a la actriz, los cuales invierten sus vidas en divertir (Sí: DIVERTIR) al Público.

El profesionalismo teatral moderno fue inventado sin que a sus inventores se les pasase por la cabeza el ser “mantenidos”, “subvencionados” como se dice hoy en día. Por cualesquiera instituciones. Sencillamente cobraban. Vendían un producto/servicio y se lo cobraban. Hogaño las cosas son terriblemente distintas, pero aquel principio era y es el único que garantiza la continuidad del proyecto, su existencia, su supervivencia.

Los cómicos del Arte vendían el placer de disfrutar de una historia bien montada, interpretada por una compañía de actores solventes y bien preparados, quienes a su vez llenaban los intervalos con sus cantos, sus danzas e incluso con la venta de productos de todo tipo, con tal de obtener unos beneficios suplementarios.

Con poquísimas excepciones, el Arte no ha enriquecido nunca a sus devotos cultivadores. No obstante, lo poliédrico del actor del Arte le otorgaba la capacidad de producir mucho, de todo, siempre, incesantemente y sin descanso: producía Arte, Artesanía, Cultura y así iban autofinanciándose.

Produciendo y vendiendo productos siempre de buena calidad, siempre bellos, siempre de gran dignidad, los cómicos del Arte marcaron una parte importante de la vida social europea durante al menos tres siglos.